La Más Famosa Erupción Volcánica de la Historia

 

La Más Famosa Erupción Volcánica de la Historia

Aquel 30 de noviembre del año 79 era cristiana, los habitantes de Pompeya un próspero balneario al sur de Italia no se alarmaron demasiado cuando un breve pero muy brusco sacudimiento de tierra estremeció a la ciudad, según el historiador Plinio El Joven quien vivía en mi escena al otro lado de la bahía de Nápoles aquellos frecuentes temblores así como esporádicos flujos de humo y ceniza que emanaban del volcán Vesubio eran para los habitantes de la comarca más bien una buena señal, constituían en cierta forma algo así como aliviaderos para atenuar las titánicas presiones que se generaban en las profundidades de la tierra. Lo que no podían imaginar era que dichas presiones bajo el subsuelo del cono volcánico poco a poco habían ido debilitando la capacidad de contención de una providencial costra protectora de lava estratificada que se había formado allí, pero que y justo en aquella fecha de noviembre estaba a punto de ceder. 


Exactamente a la una de la tarde de aquel día a finales del año domini 79 y con ruido aterrador la ira del Vesubio se dejó sentir, antes de que los habitantes de Pompeya pudieran reaccionar, un segundo rugido aún más intenso acompañado por violentos estertores estremeció la tierra abriendo enormes grietas mientras casas y otras edificaciones se derrumbaban y la gente corría aterrorizada, otra sacudida precipitó sobre la indefensa ciudad una calcinante cortina de cenizas y humo negro cargado de monóxido de carbono y azufre en cuestión de segundos todo quedó envuelto en una densa y gaseosa tiniebla, de cuyo letal efecto nadie logró salvarse, algo similar estaba ocurriendo en la vecina población de Herculano no muy lejos de Pompeya, pues el intenso calor generado por la erupción del volcán al condensar la humedad en sus laderas hizo que una súbita catarata de lodo hirviente y cenizas al rojo vivo sepultase en segundos a sus diez mil habitantes bajo una capa hirviente con 20 metros de espesor y consistencia del cemento. Para los efectos prácticos tanto Pompeya como Herculano, habían desaparecido de la faz de la tierra como si nunca hubiesen existido. En el año mil 739 muchos siglos después de aquella catástrofe un ingeniero de Nápoles al inspeccionar un túnel cavado no muy lejos del río Sarno para extraer agua de allí durante una fuerte sequía, descubre que dicha excavación pasa directamente por sobre la sepultada ciudad de Pompeya, pero no sería sino un siglo después cuando continuaría la meticulosa y muy lenta tarea de ir liberando a la ciudad tapizada de aquel sudario de lava y ceniza que cubría cada casa, cada calle y cada persona que allí habitaba, muchos en la misma y exacta posición en que se encontraban y lo que hacían cuando el repentino aluvión los transformó en momias para toda una eternidad, quizás el aspecto más impresionante de la agonía muerte y redescubrimiento de Pompeya sea el que aún en la actualidad tres siglos después de haber sido localizado aquel antiguo balneario romano, todavía permanezcan bajo su capa de lava y cenizas más de sus dos quintas partes de sus habitantes, quién sabe cuántas historias de amor dolor y egoísmo todavía permanecen congeladas bajo ese pétreo sudario aguardando la piqueta del arqueólogo.

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